viernes, 24 de junio de 2016

Grabaciones Caseras: Sobre la permanencia de una canción.

"Pobres de aquellos que nunca cantan
pues se mueren 
con toda la música que llevan dentro" 
Oliver Wendell Holmes 



En los días que todo parece estar quieto, y en los primeras tardes de calor, y en las horas de oscuridad, y en los nuevos amaneceres, vuelvo a tocar mis canciones, o hago alguna nueva, y es para mi siempre una fuente de alegría y de consuelo. Me pregunto a veces como será la vida de la gente que no hace canciones. Supongo que encuentran otras maneras de dar la espalda a la soledad, o de celebrar la alegría. 

Creo recordar que antes de morir, Socrates lamentó no haberse dedicado a hacer música, siempre tuvo, al parecer, la extraña sensación de que en lugar de filosofía debía de haber estado escribiendo música. Y yo a veces me pregunto lo contrario, quizá debía haber dedicado todos mis esfuerzos a escribir historias o a mis dibujos. Me imagino haciendo ilustraciones para libros, o que el viaje astral, fantasía o el hombre gris fuesen cuentos cortos en el estilo de Bioy Casares. 


El viaje astral lo publicamos en el EP  somos puzzles y dragones y es una de mis grabaciones preferidas, las guitarras y teclados de Miguel son geniales, pero esta es la versión que grabé yo solo en mi casa experimentando con el audacity. 

Pero hay algo que hace la música que ni la literatura ni el arte pueden, y es como un truco de magia. Una vez escribes un libro, o haces un dibujo, te abandonan para siempre. Pinta un cuadro y pasa a ser algo inerte, escribe un libro y encuadernas la historia en una cárcel. Otros, pueden leer y ver tus obras, pero tu no puedes volver a escribirlas o dibujarlas. Pero la música late, y resucita cada vez que la tocas. Es un acto de creación en bucle, lo más parecido a viajar en el tiempo.

Por eso en los días que todo parece estar quieto, y en las primeras tardes de calor, y en las horas de oscuridad, y en los nuevos amaneceres, vuelvo a tocar mis canciones o hago alguna nueva, y es para mi siempre una fuente de alegría y de consuelo, y le doy la espalda a la soledad y a la muerte, y celebro la alegría. 




jueves, 23 de junio de 2016

El arte de aplastar tus gafas de pasta

Aplasta tus Gafas de Pasta ha vuelto y estamos en plena actividad, hemos publicado un recopilatorio que puedes escuchar aquí y hemos sacado además una nueva referencia del grupo esquimales. Por no hablar del podcast Club de Canciones.

Por eso hemos decidido celebrarlo con una reunión este sábado 25 en la que tocarán en acústico  CampeónOrnamento y DelitoPablo LT y Carlos Piedra.

Pero lo más importante es que justo enfrente del escenario habrá una x pintada en el suelo, donde podréis dejar vuestras gafas de pasta para ser machacadas, y entrar así en una nueva etapa de sinceridad, alegría y empatía ¿y quién sabe? A lo mejor volvéis a casa y escribís una canción que necesita ser oída.

martes, 14 de junio de 2016

GRABACIONES CASERAS: Fin de Semana en Londres

El proceso de grabación de un disco, aunque es muy bonito, puede durar meses, o incluso años, pero hay veces que escribes una canción y quieres compartirla enseguida. La grabas como puedes y usando las técnicas más precarias.

La primera canción de nuestro E.P la escribí mientras estaba viviendo en Londres, después de un concierto de Stars in Coma. Como no tenía guitarra use un ukelele que me compré allí. Era un instrumento muy bonito pero a la vez frustrante y quedaba muy feo grabado con los medios que allí tenía, que era el micro del ordenador de mi hermana.

Pero después de añadirle reverb y usar unos teclados virtuales, me quedé muy contento con el resultado para los medios limitados que tenía. Escuchándola ahora veo como el primer borrador de la canción no solo tenía algunas diferencias en la letra, sino incluso algunas variaciones en la melodía.

Para quien le interesen las curiosidades así sonaba la canción antes de que Puzzles y Dragones la convirtiesen en lo que es ahora.


 


sábado, 4 de junio de 2016

Midiendo la calidad de las canciones.

De vez en cuando se hace popular algún video donde una chica o un chico con guitarra usando siempre los mismos cuatro acordes es capaz de tocar muchas canciones distintas, no pasa de ser una curiosidad, pero es peor cuando el youtube asegura que eso es señal de mala calidad musical. "Todas las canciones usan los mismos acordes" protestan llenos de indignación, incluso hay quien asegura que existe una formula matemática, o una técnica fácil para producir hits. Pero cualquiera que haya intentado crear una melodía memorable sabe que no es tan sencillo como eso.

Yo lo veo más bien como crear una poción mágica, que precisa del abracadabra para ser más que un potingue cualquiera. Es la diferencia entre la química y la alquimia, es la diferencia entre las matemáticas y la música. La magia es la que convierte cuatro acordes cualquiera en una canción única, que reverbera con nuestras emociones y nuestra existencia.

Es como aquel crítico que cansado del mundo y de la vida asegura que las tonadillas románticas no son más que ñoñerías intrascendentes simplemente porque ha oído demasiadas. Quizá ha pasado mucho tiempo desde que sintió un sentimiento intenso, y ha olvidado la trascendencia de encontrar a alguien a quien amar, o de perder a un ser amado. Las relaciones románticas tienen como resultado el nacimiento de un nuevo mundo entre dos personas que no existía antes y puede que además surja de ella nueva vida, la creación de espíritus que despiertan a esta realidad. Que me expliquen que es más trascendente que eso.

Por otro lado algunas de estas canciones de amor nos pueden resultar detestables, y es normal, pero ni nuestras experiencias vitales ni nuestro gusto musical debe nublarnos la vista ante una buena canción. Esos no pueden, ni deben ser los métodos por los que se mide la calidad de algo.

Tampoco se puede medir en base a la complejidad,  que haya cuatro acordes o una sucesión interminable de ellos no tiene nada que ver. Decía Lennon que en el pop como en el jazz, los mediocres tendían al virtuosismo. Los grupos de música heavy que se empeñaban en meter punteos con miles de escalas y notas no son necesariamente buenos por eso, aunque podamos sentirnos impresionados al ver tamaña hazaña, como cuando vemos a alguien hacer malabarismos. Pero tampoco eso es señal de calidad.

Que le guste a mucha gente parece un buen medidor, hasta que nos damos cuenta de que algo sin calidad puede tener un éxito másivo, solo hay que encender la tele a cualquier hora del día para comprobarlo. Se puede por otro lado, acudir a los expertos y a la academia, pero ellos también se dejan engañar por el virtuosismo o por su propio sentido del gusto.

"King Cat" de John Porcellino
Parece por lo tanto imposible determinar cuando algo es bueno o no, la belleza depende del ojo con que se la mira. Nos encontramos por lo tanto con obras aclamadas por los intelectuales que nadie disfruta, y obras aclamadas por el gran público pero que nos pueden resultar espantosas. ¿Significa esto que todo es relativo? ¿Tendrán razón los postmodernistas?  Bueno yo creo que no.


Encontré hace poco una solución interesante a este problema, precisamente en un dibujante de comics; John Porcellino, que escribe historias autobiográficas muy bonitas, con dibujos casi esquemáticos. Fue en su blog donde encontré la teoría de que el gusto no debe nublar nuestra idea de qué tiene calidad y qué no. Y me dio mucho que pensar y me recordó al modo de actuar de gente como John Peel, el famoso locutor de la BBC, que aseguraba que pinchaba a los grupos no porque le gustasen necesariamente, sino porque lo merecían ¿A qué se refieren Porcellino y Peel con esto? Bueno, creo que se trata de que la obra de arte refleje una manera de ver el mundo que sea propia y única.

John Peel


El arte, la literatura y el dibujo tiene calidad si nos aporta la visión particular del mundo del que la hace, y de ese modo la obra se vuelve un mundo en si misma. Puede que nos parezca fea, o ridícula, o sublime o emocionante, pero independientemente de nuestra reacción, guarda un mensaje y una verdad que trasciende a las obras sin fondo. Nos transmite y enseña algo de lo que significa estar vivo.