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martes, 28 de mayo de 2013

¿Qué fue de Aplasta tus Gafas de Pasta? (II): Pier y el ruido por el ruido

Marco y Coldo (que ahora son del grupo Alborotador Gomasio) querían hacer un programa de radio y estando borrachos, a Marco se le ocurrió el nombre de "Aplasta tus Gafas de Pasta", porque iba en contra de todo lo que le molestaba de la escena independiente de Madrid, demasiado resabiada y elitista. En el programa no se cortaban a la hora de criticar todo aquello, pero además iban poniendo todas estas canciones que encontrabamos en Internet. Todos los días nos enviábamos un montón de links de grupos geniales. Grupos como Garbanzo o el satélite Jameson, y la Bien Querida, grupos que se acababan de abrir un myspace, y que nadie conocía.

Era estupendo, siempre descubrías canciones nuevas, y de ahí pasaron también a entrevistar a gente, no solo a músicos, sino también a todo tipo de personas extrañas, llevaban a excluidos, intelectuales y esquizofrénicos que te contaban sus experiencias.  Pasaron a ser parte de nuestro imaginario, en nuestra mente no había ninguna diferencia entre Alfaro, Jota, Chinarro, Urquijo y toda esta procesión de grupos y personajes literarios que poníamos en la radio: Waldorf Histeria, Gudar, Los Marcianos, Setiembre, Mangosta y Pablo L.T. 

Pier en la Penumbra

Entre esos grupos también estaban Pier, y recuerdo que tocaban incansablemente, cada semana o dos semanas, y mezclaban el jazz con el nosie, usando trompetas, guitarras y saxofones, causando un estruendo que no era muy distinto del que podría salir de una jungla en llamas. Parecían científicos locos, con sus túnicas brillantes y sus batas, haciendo experimentos sónicos con sus instrumentos y extrayendo de ellos toda clase de sonidos inconexos y disparatados. Pero Pier no eran sólo Pier, sino que aglutinaban y tocaban con otros muchos grupos de toda España, como The Murders in the rue Morgue, Telephones Rouges o Tubular Balls y les publicaban en su sello en CDr "For Noises Sake". Ellos diseñaban las portadas y grababan los discos en una grabadora. Nosotros ya habíamos visto algo parecido en la escena punk, que en Madrid era como una piña, pero los punkis eran muy cerrados. Sin embargo, Pier tenían una sensibilidad distinta, y estaban abiertos a tocar con grupos de pop, era algo muy inclusivo. Para nosotros fue una nueva manera de ver las cosas, eran muy pro-activos, nos abrieron un mundo de posibilidades, puede ser un cliché, pero todo estaba allí, muy claro, haztelo tu mismo, crea tu alternativa cultural. Si no te gusta lo que hay, simplemente cambialo. Y eso hicimos básicamente, seguir ese modelo pero con grupos de pop, pero sin excluir todo lo que nos parecía interesante. Había muchos grupos de Albacete que también nos inspiraron, Propergol80 y San Gris, ellos tocaban por toda España, se movían por todas partes. Estábamos encontrando todas estas iniciativas, estos nuevos mundos, había festivales que se hacían en piscinas abandonadas, y conferencias de noise que parecían matanzas de instrumentos. 

Portada de APL001- El primer recopilatorio Aplasta tus Gafas de Pasta

Y claro, a partir de entonces, todo surgió de una manera bastante natural. Marco y yo decidimos hacer un recopilatorio, y los de Pier nos habían hecho un logo para el programa de radio que acabó siendo la portada. Y ese fue el principio de Aplasta como algo más que un programa de radio. Había, y todavía hay, cientos de canciones que necesitan ser oídas, así que como tantos otros antes que nosotros, creamos nuestra propio sello.




jueves, 23 de mayo de 2013

¿Qué fue de Aplasta tus Gafas de Pasta? (I): El amanecer de nuestro espacio

Que las modas arrasen en el mainstream es normal, que eso ocurrá en el undergorund es más preocupante, y señal de que no es un refugio para creadores e innovadores, sino sólo un reflejo pálido de una industria mayor. Por eso siempre tuerzo el gesto cuando alguien me dice: "ahora se lleva el indie-pop", o "ahora se lleva el shoegaze", o "ahora está de moda el postpunk". Cada uno que vea el mundo bajo el filtro que quiera, pero para mí una moda no es más que una excusa para no emplear tu juicio crítico y tu personalidad. Es una excusa para no tener que elegir por ti mismo ¿qué tiene esto que ver con Aplasta tus Gafas de Pasta? Yo diría que todo. 

Aplasta tus Gafas de Pasta fue entre otras cosas un sello CDR

A mediados de los 00 todavía no había llegado la crisis económica, pero hacia tiempo que vivíamos la crisis musical, y bajo la contaminación de Madrid nos juntamos unos pocos locos para crear una conspiración. En aquellos días pasó algo muy curioso, gracias a las redes sociales, todos los corpúsculos de grupos que prosperaban bajo el humo de la ciudad se hicieron conscientes los unos de los otros, y de ese modo, poco a poco fueron adquiriendo una conciencia de clase, es decir, se dieron cuenta de que todos los engranajes publicitarios y creativos estaban en manos de un pequeño puñado de grupos, que no eran necesariamente los mejores, ni los más merecedores. 

En cierta forma la música independiente tenía sus propios aristócratas, aquellos que siempre iban a los festivales y que eran mimados por las revistas, marcas de cerveza y otros horrores. Pero sobre todo,  estas mentes inquietas se dieron cuenta de que hasta ese momento habían sido un público pasivo, y de repente habían empezado a curiosear y a usar su propio juicio para discernir lo que era bueno de lo que no. En ese instante, lo hype dejó, para ellos, de tener sentido, y un puñado de locos dejó de guiarse por las modas y las tendencias (que no os engañen, una tendencia es la misma mierda que una moda pero en pequeño).  Lo que importaba entonces, era que una canción fuese emocionante, y sobre todo que se convirtiese en parte de nuestra vida.

Todo empezó en Onda Merín
Para que se viniese abajo el mito de la excelencia en el indie no bastó con la aparición de las redes sociales, sino que  tuvieron que existir muchas iniciativas, desde Aplasta tus Gafas de Pasta hasta Lafonoteca, pasando por sellos como Birra y Perdiz, For noises sake y otras tantas quijotadas de cuyo nombre no quiero acordarme. Y sólo estoy mencionando lo que estaba pasando en un estilo muy particular de música y en una ciudad determinada. De todos modos, muchos grupos no lo entendían, y aunque nos seguían el juego a los locos, por si eso les ayudaba en su ascenso a la nobleza del indie, tenían poco interés en nuestras ideas o revueltas. Muchos deseaban en el fondo ponerse de moda y así perdimos muchas batallas y oportunidades de cambiar las cosas.


Es difícil ahora imaginarse, viendo como los conciertos de Madrid Radical y Lafonoteca funcionan tan bien, lo desolado de la escena madrileña en 2006, donde dar un concierto significaba una sala con cuatro personas desinteresadas y excesivamente críticas. Pero fueron las innumerables alianzas y redes subterraneas que surgieron en esos años, los que prosperaron a principios de esta década y que duran hasta el día de hoy. 

Los vencedores son los que escriben la historia, Aplasta fue aplastada, y con ella desapareció mucho de lo que teníamos como valioso o digno de defender. Ahora ha llegado el momento de volver, con más fuerza, con discos, fanzines y recopilatorios nuevos, pero antes de mirar hacia delante, es preciso mirar hacia atrás y hacer un repaso y seguimiento de todos los grupos que hemos amado estos años, todos los grupos que fueron, y siguen siendo, tan importantes para nosotros. 

Damos pues por inaugurada la sección ¿Qué fue de Aplasta tus Gafas de Pasta? y estáis invitados a colaborar si os apetece hablando de vuestros grupos Aplasta preferidos, o incluso de vuestras experiencias con nosotros. 

jueves, 10 de enero de 2013

La verdad sobre el Madrid Popfest


El Madrid Popfest tiene algo en común con la educación y la política, y es que todo el mundo tiene una opinión sobre como debería hacerse bien. Pero luego son sólo unos pocos los que invierten una gran parte de su tiempo y energías en organizarlo. Es diferente a cualquier otro festival, porque es autogestionado y se lleva a cabo sin ayudas económicas de origen corporativo. Esto lo se bien porque nosotros formamos parte de la organización del Popfest durante sus dos primeras ediciones. Fue una de las experiencias más intensas y emocionantes de mi vida, me alegro mucho de haberla vivido y también me alegro de haberla dejado atrás.

Aún hoy me descubro a mi mismo a veces pensando en qué salió mal y por qué nos vimos obligados a dejarlo. Lo que empezó siendo una organización utópica e igualitaria acabó chocando con las realidades de un grupo de individuos muy distintos, con gustos e ideas muy diferentes. Dice Heinlein, en una de sus más famosas novelas, que más de tres personas no pueden pueden ponerse de acuerdo para tomar una decisión, y que a partir de ahí, hay que recurrir inevitablemente a la votación, que no sirve para nada. Yo no creo que las votaciones no sirvan para nada pero después de mi experiencia en el Popfest si que me doy cuenta de sus defectos y limitaciones. He descubierto, por ejemplo, que para que una votación sea válida y útil es necesario un debate previo, que todos los votantes discutan amplio y tendido todas las posibilidades y perspectivas, que conozcan muy bien todos los factores, y que tengan la posibilidad no sólo de emitir un voto, sino también de influir en el resto de los votantes con su opinión. De lo contrario, si los votantes no tienen la palabra, las minorías se ven aplastadas y su voto acaba siendo igual a nulo de modo que las mayorías se vuelven nada más que una tiranía más. Por eso les conviene a muchos gobiernos mantener a la gente sin educación y desinformada. Ahora bien, los organizadores del Popfest éramos bien conscientes de esto, o si no lo éramos aprendimos rápido, y precisamente por eso procurábamos discutirlo todo antes de votar cualquier cosa. Al principio todo iba bien, todos teníamos un objetivo común y las dificultades se iban evitando, había muchas cosas que igual no nos convencían pero cedíamos por un bien mayor, porque sabíamos que lo que estábamos preparando era muy especial y hermoso. De ese modo el 1, 2 y 3 de Marzo de 2011 se celebró la primera edición del Madrid Popfest que fue un éxito, tanto los grupos que participaron como el público estaban contentos y todos los organizadores estábamos entusiasmados con el resultado.


Fue más tarde que empezaron los conflictos. El sistema mencionado de debate y votación genera también innumerables problemas, miles de cadenas de mails para decisiones pequeñas y sin importancia y luego votos exprés para decisiones urgentes importantísimas que mucha gente se perdía, porque al fin y al cabo todos los miembros del Popfest teníamos nuestros estudios, trabajos, problemas personales, depresiones, problemas d salud, etc. Por no mencionar que algunos asumían mas responsabilidades que otros, invertían más tiempo y esfuerzo para que después su voto valiera lo mismo que otros que invertían mucho menos tiempo o participaban mucho menos, provocando una frustación considerable. Y luego estaba el estrés de invertir dinero propio en una aventura como esta, porque aparte de las fiestas de recaudación, muchos de los miembros invertían su propio dinero. Eran todas, dificultades que se pueden superar, pero si a eso sumas que el Madrid Popfest era en aquel entonces organizado por más de una docena de personas de muchas partes distintas de España, y que se reunían apenas una o dos veces al año de modo que se comunicaban principalmente por mail, aquello era un caldo de cultivo para las tensiones, digresiones sin importancia y discusiones. Luego algunas cosas salen mal, y cuando eso pasa, la gente también se enfada. Imagino así los gobiernos provisionales anarquistas de la guerra civil, chocándose y poniéndose la zancadilla a si mismos sin querer.

Con esta entrada no pretendo criticar el sistema, sino poner de manifiesto las dificultades que conlleva. Antes de criticar los aspectos del festival, antes de quejarte de que no han llamado a tu grupo finlandés preferido, piensa en todo lo que está ocurriendo detrás del escenario a lo largo del año, para que un grupo de gente desinteresada lleve a cabo este festival autogestionado tan especial. Si no te gusta, organiza tu propio festival internacional, ¿qué te lo impide? busca a gente que te ayude y autofináncialo. Quejarse y criticar es muy fácil, ser verdaderamente independiente como lo son los miembros del Madrid Popfest no lo es. Yo lo sé bien, hasta tal punto que decidí que era demasiado para mí. Quería dedicarle más tiempo a mi grupo de música (con el que espero poder tocar algún día en el Madrid Popfest) y a mi fanzine, pero me alegro de que detrás de la cortina Jorge, Eva, Alex, Cristina, María, Carlos y los demás sigan conspirando para sacar todo esto adelante. Espero que sepan, que a pesar de todo, admiro mucho lo que hacen. Y tengo muchas ganas de asistir el 7, 8 y 9 de Marzo a la tercera edición del festival.